Desde niña sabía donde estaba Letonia, además de por las clases de geografía (Lituania, Letonia y Estonia, todos seguidos), por los numerosos coros de los países Bálticos que nos visitaban cada año en el Certamen Coral de Tolosa. Pero, la verdad es que nunca me imaginé que viajaría tres veranos consecutivos a Letonia. 

24h en Letonia, dan para reencontrarse con las sensaciones de los viajes anteriores; las buenas y las malas. 

Hoy me acuerdo de todos (y sois muchos) los que en estos 3 años me habéis acompañado en este viaje que bautizamos con Roberto R. Antúnez «El Bosque Dormido». 

Gracias.

El 3 de septiembre presentaré mi trabajo en Aizpute de la mano de The Interdisciplinary art group SERDE. Hasta entonces toca concentrarse y seguir trabajando. 

Las últimas semanas han sido intensas dando forma a las ideas, intentando escribir algo coherente. Tras haber leído una entrevista a John Berger, me voy a la cama con la sensación de haber llegado a donde quería. 

«Dejando de lado el arte, miro la naturaleza e intento leerla, no en términos de palabras sino en términos de dibujo. Esta tarde estaba viendo el esqueleto de las patas de un caballo. Era muy extraño, porque eran anatómicas pero, al mismo tiempo, eran geológicas, la geología de un paisaje. Miro las nubes en el cielo, sus formas, cómo se entrelazan, y me sugieren ciertos perfumes. Así que no es sólo cuestión de mirar lo que hay, sino de leer sus conexiones, a veces son ilógicas y otras muy lógicas. Como si se sintonizaran con esa increíble red de conexiones que es el vasto universo que nos rodea y que recuerda a su creación, la creación del Universo.»

John Berger